miércoles, 23 de marzo de 2011

Dilo.

Tómame de la mano, llévame lejos, muy lejos, y allí donde nadie pueda vernos dime la verdad, o miénteme, me da igual. Pero dime que me quieres, que te casarás conmigo, que yo soy tu vida y media, que soy todo lo que necesitas cada día, que no hay ni habrá nadie más. Dime que cuando escuchas mi voz la piel se te eriza, que cuando miras mis ojos, sientes ganas de llorar y de reír a la vez, que te emocionas con cada una de mis tonterías, que eres feliz cuando lo soy yo. Que cuando yo lloro tú sientes que tu mundo se derrumba, que tienes unas ganas alocadas de quitarme la ropa cada noche. Que mientras tenemos que disimular delante de la gente estás pensando en comerme la boca hasta quedarnos sin saliva. Que por mí serías salvaje apasionado y rómantico tierno al mismo tiempo. Que conmigo irías al fin del mundo cuatro o cinco veces, incluso más. Que la realidad no es más que una pesadilla, una gran putada de una sola noche pero que cuando despierte tú estarás a mi lado en una cama de uno treinta y cinco, y que así serán todas las mañanas de mi vida, de nuestra vida. No importa que después nada sea cierto, tú sólo dímelo.

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