domingo, 13 de febrero de 2011

Lo que no matan, dice que hace más fuerte.

Siempre me han dicho que las princesas no lloran; que nunca estan mal; que jamás dejan de sonreir; que no tienen miedo a nada; que son valientes; que pueden consegir lo que quieran. Siempre me han dicho que yo era una pequeña princesa pero.. no lo soy. No lo soy porque yo si que lloro y tambien estoy mal. No sonrio siempre y tengo miedo a muchas cosas. Jamás me gustaron las princesas. Desde niña las he odiado. Quizá sea porque ellas representan todo lo que yo no soy y todo lo que la gente ve bien. Suelo llevar la contraria al mundo entero. Lo sé. Puede que sea la chica más complicada que exista en el mundo. No lo puedo negar, pero... jamás en mi vida he intentado ser algo que no soy. No soy una princesa y no quiero serlo. No espero que todo me salga bien. No creo en los principes azules que son capaces de cambiarte la vida en un abrir y cerrar de ojos. Sólo conozco sapos y ranas que siempre terminan haciendome daño. No creo en palacios de cristal; ni en besos de ensueño. No creo en nada porque todo es irreal. Ahí fuera las cosas no son como parecen, hay personas increibles y otras que es mejor tener lejos, porque entran ganas de rebentarlas contra la pared. Hay momentos inolvidables y otros que desearias borrar de tu mente. No existe un equilibro entre el bien y el mal. Siempre ganan los malos, y pierden los buenos.

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