miércoles, 16 de febrero de 2011

La forma en que sus lágrimas te hacen querer cambiar el mundo para que deje de llorar, sin importar si lo amas, si lo odias, si deseas que se muera o aún sabiendo que te morirás sin él. Eso no marca la diferencia. Porque una vez en tu vida, sin importar lo que sea para el mundo, se convierte en todo para ti. Cuando lo miras a los ojos, te pierdes en lo profundo de su alma y dices un millón de cosas sin sentido. Ahí es cuando sabes que tu vida depende del latir de su corazón. Lo amas por un millón de razones imposibles de contar. Porque no es algo de la mente, sino del corazón. Un sentimiento que sólo sientes cuando estás con él..

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